La cuaresma nos prepara para vivir este tiempo fuerte de nuestro calendario litúrgico, pero es importante que sepamos exactamente que es lo que vamos a celebrar, así que lee atentamente, si no lo sabías, aprende y si ya lo conocías, recuerda.
Domingo de Ramos. Este es un día festivo, aquí empieza propiamente la Semana Santa, recordamos la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén. Proclamamos a Jesús como Rey y Señor de nuestras vidas y de nuestra Iglesia, reconocemos que Él es el Hijo de Dios. Las plantas de palma, las flores y las banderas blancas con las que acudimos a la Procesión y a la Santa Misa son un símbolo de victoria, de fe y esperanza en nuestro Salvador: "Por ello Dios le exaltó sobre manera y le otorgó el Nombre que está sobre todo nombre, de modo que ante el nombre de Jesús toda rodilla se dobla, en el cielo, en la tierra y en el abismo, y toda lengua confiesa que Jesucristo es Señor para gloria de Dios Padre". Flp 2, 9-11
No sobra recordar que la Palma de Cera está en vía de extinción y que, a pesar de que vendan ramos elaborados con ella a la entrada de los Templos, la Iglesia no estimula su uso.
Lunes Santo. Se proclama el Evangelio de Juan 12, 1-8. Allí se nos recuerda como María unge a Jesús con el perfume, es una anticipación a su pasión, pero también una invitación a la esperanza, algunos días después Jesús será Ungido con el Espíritu Santo y triufará sobre la muerte.
Martes Santo. Nuevamente el Evangelio de Juan 13, 21-38. La traición de Judas y la predicción de la negación de Pedro. Es un día para reflexionar acerca de nuestras propias traiciones y negaciones frente al llamado de Jesús, a su amor, un análisis de nuestras infidelidades para saber qué y cómo debemos cambiar para ser mejores cristianos.
Miércoles Santo. Se proclama el Evangelio de Mateo 26,14-25. Jesús se reúne con sus discípulos para celebrar la Pascua, Él ya conoce lo que está por suceder y se entrega para nuestra redención. El testimonio de Jesús es un testimonio de amor perfecto e incondicional... ¿cuál es nuestro testimonio ante quienes nos rodean y conviven cotidianamente con nosotros?
Domingo de Ramos. Este es un día festivo, aquí empieza propiamente la Semana Santa, recordamos la entrada triunfal de Jesús a Jerusalén. Proclamamos a Jesús como Rey y Señor de nuestras vidas y de nuestra Iglesia, reconocemos que Él es el Hijo de Dios. Las plantas de palma, las flores y las banderas blancas con las que acudimos a la Procesión y a la Santa Misa son un símbolo de victoria, de fe y esperanza en nuestro Salvador: "Por ello Dios le exaltó sobre manera y le otorgó el Nombre que está sobre todo nombre, de modo que ante el nombre de Jesús toda rodilla se dobla, en el cielo, en la tierra y en el abismo, y toda lengua confiesa que Jesucristo es Señor para gloria de Dios Padre". Flp 2, 9-11
No sobra recordar que la Palma de Cera está en vía de extinción y que, a pesar de que vendan ramos elaborados con ella a la entrada de los Templos, la Iglesia no estimula su uso.
Lunes Santo. Se proclama el Evangelio de Juan 12, 1-8. Allí se nos recuerda como María unge a Jesús con el perfume, es una anticipación a su pasión, pero también una invitación a la esperanza, algunos días después Jesús será Ungido con el Espíritu Santo y triufará sobre la muerte.
Martes Santo. Nuevamente el Evangelio de Juan 13, 21-38. La traición de Judas y la predicción de la negación de Pedro. Es un día para reflexionar acerca de nuestras propias traiciones y negaciones frente al llamado de Jesús, a su amor, un análisis de nuestras infidelidades para saber qué y cómo debemos cambiar para ser mejores cristianos.
Miércoles Santo. Se proclama el Evangelio de Mateo 26,14-25. Jesús se reúne con sus discípulos para celebrar la Pascua, Él ya conoce lo que está por suceder y se entrega para nuestra redención. El testimonio de Jesús es un testimonio de amor perfecto e incondicional... ¿cuál es nuestro testimonio ante quienes nos rodean y conviven cotidianamente con nosotros?



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